LA MEDICINA QUE TÚ NECESITAS

antienvejecimiento

LA MEDICINA QUE TÚ NECESITAS

¿Cuántos años tienes ahora? ¿Has pasado los cuarenta? ¿Qué sensaciones tienes? ¿Verdad que parece que algo está cambiando en tu persona? Es posible que hacia los treinta ya empezaras a intuirlo, pero es ahora cuando se presenta de forma más clara… Tu cuerpo, tu mente, tu energía, parece que ya no funcionan como antes… A los dieciocho sentíamos que podíamos con todo. ¿Sientes eso ahora? Quizás lo que sientes ahora, la idea que acude cada vez con más frecuencia a tu mente es: “DEBERIA CUIDARME MÁS”

Digestiones pesadas, cansancio general, falta de interés por las cosas, dolores de espalda y articulares, dolores de cabeza, sueño deficiente, piel seca y arrugada, pérdida de pelo, falta de apetito sexual, pérdida de memoria, vista y oído insuficientes, …

El concepto es muy sencillo: en el momento del nacimiento tenemos tanta energía que nuestro cuerpo crece y se va organizando, pero con la edad, esa energía va disminuyendo y, como consecuencia, nos vamos estropeando o, lo que es lo mismo, envejeciendo. Es decir, el envejecimiento es un proceso, no un estado. Todo esto tiene profundas implicaciones en la salud. Cuando somos jóvenes, tenemos tanta energía que nuestro cuerpo reacciona con fuerza ante cualquier desequilibrio de nuestra salud (mocos, fiebre, diarreas, un esguince que se cura fácil en tres semanas, …) A esto se le llaman enfermedades agudas. Cuando somos ancianos, tenemos tan poca energía que las enfermedades no somos capaces de combatirlas ni de retenerlas, y es por ello que siguen su curso y se hacen crónicas ( nos hacemos un esguince y nos morimos con él…) Muy diferente ¿verdad? Y el día en el que la cantidad de energía de que dispongo sea insuficiente para mantener mi vida, entonces moriré, y me pudriré. Si no hay energía, toda la estructura se pierde …

De este modo podemos entender que la única manera de mantener nuestro cuerpo sano y joven, es ser capaces de mantener suficientemente altos nuestros niveles de energía.

Toda esta idea se basa en un concepto denominado “entropía” y que viene a decir que todos los sistemas tienden a los niveles más bajos de energía y de mayor desorden. Es decir, si dejamos que la vida siga su curso, lo normal es tener cada vez menos energía y que nuestro cuerpo esté más deteriorado y débil. También significa que si queremos mantenernos jóvenes, tendremos que poner energía para conservar la estructura y el equilibrio. Y ¿cómo ponemos energía? Pues no es tan complicado, simplemente decidiendo dejar de fumar, comer menos dulce, hacer algo de ejercicio, cuidar nuestra postura, obligándonos a dormir ocho horas, …. Si, todo eso cuesta esfuerzo, pero esa energía que ponemos para mantener unos hábitos adecuados es la clave del “no envejecer”. Seguir fumando, comiendo mal y lo que nos apetezca, sin ejercicio, descansando poco, etc, es dejar que el cuerpo se vaya deteriorando, que siga su ritmo de envejecimiento.

Básicamente, lo que debilita al cuerpo son las toxinas y el estrés. Es decir, el cuerpo tiene un determinado nivel de energía para mantener sus funciones, pero si tiene que utilizar una parte importante de esta energía para defendernos del tabaco, de la contaminación, de determinados alimentos que nos vienen mal, etc, entonces no le quedará suficiente para mantener la salud del hígado, huesos, cerebro, … Es por eso que hay alimentos que debemos considerar también como toxinas, y el problema es cuando los tomamos de forma habitual, pues de ese modo día a día nos van debilitando. ¿Sabes qué debes comer?

El estrés psicológico es, si cabe, más complicado. Se refiere al sufrimiento que nos provoca nuestra interpretación del entorno, de cuanta importancia damos a las cosas que nos pasan, de las contradicciones entre o que pensamos y  que sentimos, y está relacionado con nuestra interpretación de nosotros mismos, y con la forma en que vivimos los compromisos que nos creamos (con la pareja, el trabajo, los padres, nuestras expectativas, nuestros apegos, etc). En otro artículo hablaremos de cómo el estrés afecta al control de nuestras vísceras (sistema nervioso vegetativo) y cómo descompone todo nuestro sistema hormonal ( suprarrenales, tiroideas, sexuales )

¿Cuántas veces has acudido a tu médico para preguntarle cual es la mejor forma de comer para ti? ¿Le has preguntado cómo aumentar tus niveles de energía y de vitalidad? ¿Cómo limpiar y rejuvenecer tus tejidos? ¿Cómo mejorar tus defensas? ¿Cual es el ejercicio que necesitas? ¿Cómo liberarte de tus dolores, alergias, problemas digestivos, infertilidad, etc, de una forma natural, pero controlado por personal médico cualificado? Ha nacido una Medicina diferente, la Medicina de la Salud, que mira hacia la Vida, en contraposición a la Medicina de la Enfermedad, que está más observante de la idea de la Muerte.

Ahora vamos a hablar de ti: mientras lees estas líneas, piensa qué es lo que esperas de tu vida, e intenta verte dentro de unos años, se lo más realista que puedas. ¿Qué ves? Tienes por delante un camino que no muchos saben andar. La salud es y va a ser tu mayor tesoro, pero que frecuentemente solo se valora cuando se pierde. Puedes verte en el modelo del sufrimiento de tus mayores y decidir ahora si eso es lo que quieres para ti, para tu futuro, pues el momento de dar el siguiente paso puede ser definitivo, y ese momento es ¡ya! ¡No puedes perder tiempo! Pues no es tiempo precisamente lo que nos sobra. A fin de cuentas, a través de tus hábitos decides si cada día de tu vida suma o resta energía …

Y es curioso como vemos tanta gente mayor a nuestro alrededor, pero no somos capaces de dar el paso de identificar que estamos absolutamente en el mismo proceso de ellos, que hace años estuvieron en nuestra misma condición. Parece que la vejez y la debilidad nunca nos llegarán a nosotros. Y ay Dios, el día en que la enfermedad nos toca de forma seria nos encogemos de puro miedo y de incredulidad de que nos esté ocurriendo a nosotros. La medicina preventiva es la auténtica medicina de la salud, pero ¿cómo se hace prevención?

Hoy en día disponemos de modernos sistemas y analíticas para determinar tu grado de envejecimiento. Se basan en calcular la EDAD BIOLÓGICA del paciente. Es decir, no la edad cronológica, la que se mide desde la fecha del nacimiento, sino la que representa el grado de funcionalidad del paciente. De este modo, una persona puede tener 52 años, pero vivir en un cuerpo de 62. El más puntero, con el que llevamos ya trabajando un tiempo, presenta grandes ventajas, pues define nuestra capacidad de adaptarnos a los estímulos y agresiones del día a día, que es la única manera de saber qué es lo que tenemos que hacer para parar el proceso de envejecer acelerado del paciente y como poder lograr hacerle sentir más joven.

También evaluamos parámetros analíticos de sangre y orina, se realizan test de antioxidantes, de nutrienergética, coherencia cardiaca, niveles de estrés físico y mental, pulmonares, sensoriales, masa muscular, niveles de grasa y líquidos, grasa visceral, intolerancia a alimentos, probabilidad de enfermedad, ecología intestinal, etc.

A partir de aquí se puede orientar al paciente sobre los cambios fundamentales y sencillos que tiene que introducir en su vida, de entre los cuales el más importante va a ser la selección de los alimentos correctos para su forma de comer habitual. Te indicamos tu alimentación ideal. Al comer menos los alimentos que nuestro cuerpo no quiere, se ahorra para nuestra salud la energía que antes desperdiciábamos en defendernos de ellos. Además identificamos todos aquellos aspectos que hasta el momento eran habituales y que estaban haciéndonos desperdiciar nuestra valiosa energía.

Desintoxicamos de una forma espectacular a nuestro organismo (toxinas, metabolitos, metales pesados, parásitos, etc), de manera que todas las piezas de nuestro “motor” quedan limpias casi como “nuevas”. Un órgano cargado de toxinas no puede funcionar. Una buena limpieza del hígado, por ejemplo, se siente en cada célula de nuestro cuerpo.

Se deciden los suplementos o medicamentos recomendados para potenciar la salud y la energía. Habrá que nutrir el cerebro, activar las defensas, eliminar grasa, desintoxicar hígado, riñón, intestinos, rejuvenecer la piel, eliminar celulitis, recuperar cabello, activar el sistema hormonal, …

¡Qué bonito es respirar! ¡Qué mágico resulta tener energía suficiente para acercarnos a todo aquello que nos hace sentir vivos, libres y felices! A todos nos gusta disponer del dinero suficiente como para no tener que pensar en él, como para poder disponer de él cada momento que tengamos una necesidad o un cierto capricho. ¡Libertad! Pues debe ocurrir lo mismo con tu energía, con tu salud, que dispongas de tanta que no tengas que preocuparte de ella, que fluya, y que sea más que suficiente para que cada día sea un éxito en tu vida. ¡Libertad!

 

La salud nos hace libres, y la enfermedad nos esclaviza.

 

Disfruta de tu vida, disfruta de ti. Ten el hábito del ejercicio físico adecuado y reconfortante, sigue aquella forma de alimentarte más apropiada para tu metabolismo, nutre bien también a tu cerebro y elimina la ansiedad y el estrés, equilibra tu postura y elimina las tensiones articulares y musculares, limpia tu organismo y devuélvele la energía perdida.

Ante todo, SALUD.

 

 

APRENDE A VIVIR

Lo que aprendas sobre ti te servirá para siempre